sábado, 13 de febrero de 2016

Domingo 1º de Cuaresma



Deuteronomio 26, 4-10

Dijo Moisés al pueblo: "El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios.
Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: "Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas.
Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa.
Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud.
Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia.
El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos.
Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel.
Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado."
Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios."
Salmo responsorial: 90
Está conmigo, Señor, en la tribulación.
Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: "Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti." R.
No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos. R.
Te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra; caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones. R.
"Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré." R.
Romanos 10, 8-13

Hermanos: La Escritura dice: "La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón."
Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos.
Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás.
Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.
Dice la Escritura: "Nadie que cree en él quedará defraudado."
Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan.
Pues "todo el que invoca el nombre del Señor se salvará."
Lucas 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: "Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan." Jesús le contestó: "Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre»".
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: "Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo."
Jesús le contestó: "Está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto»". Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras»".
Jesús le contestó: "Está mandado: «No tentarás al Señor, tu Dios»".
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

miércoles, 10 de febrero de 2016

COMUNICADO DE PRENSA CASO MASACRE DE SACERDOTES JESUITAS Y SUS COLABORADORAS.


(Comunicado 08/2016)

El Procurador para la Defensa de los Derechos Humanos, David Morales, realizó hoy un llamado a favor de la institucionalidad del país y a evitar el uso político de las acciones jurídicas que se están implementando dentro del caso de la masacre de los padres Jesuitas y sus colaboradoras, en el cual se ventila la posible extradición de los imputados a España.

El Procurador Morales hizo un llamado a la sociedad salvadoreña a no caer en intranquilidad, pues el avance de procesos penales ejemplarizantes ante casos de crímenes de lesa humanidad (como el asesinato de los padres jesuitas de la UCA y sus colaboradoras) se ha producido en muchos países de América Latina, sin que por ello se produzca la inestabilidad política o se afecte la gobernabilidad, sino todo lo contrario.

Se trata del normal desempeño de las instituciones”. Estamos en presencia de un caso que involucra un crimen contra la humanidad, y quizás también un crimen de guerra, y precisamente en este tipo de delitos de trascendencia internacional, se reconoce universalmente que los mismos no admiten amnistías, prescripción, ni otro tipo de figuras similares que promuevan la impunidad.

A 24 años de la firma de la paz nuestras instituciones democráticas, entre ellas la Fuerza Armada, tienen la madurez suficiente para respetar las decisiones judiciales y la independencia de poderes: “no me cabe duda al respecto” afirmó el Procurador, quien destacó que con las acciones jurídicas promovidas desde el Poder Judicial del Reino de España no se ataca a institución alguna ni la soberanía estatal, sino que únicamente se ventilan responsabilidades penales individuales ante la inoperancia que hasta la fecha, y sobre este caso, han mantenido las instituciones salvadoreñas encargadas de realizar la justicia.

El Procurador recordó que la impunidad no es un objetivo de los Acuerdos de Paz, ni en su letra ni en su espíritu. Por el contrario, los Acuerdos de Paz crearon una Comisión de la Verdad para investigar hechos que conmocionaron a la sociedad salvadoreña y que implican graves violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, la cual recomendó justicia y reparación para las víctimas. Adicionalmente se debe recordar que el Capítulo I de los Acuerdos suscritos en Chapultepec, el 16 de enero de 1992, estableció como principio de implementación de la paz la “superación de la impunidad”, y en él se contempló la realización de juicios ejemplarizantes contra violadores de los derechos humanos de ambos bandos, para casos contenidos en el informe de la Comisión de la Verdad.

El Procurador recordó que también la Sala de lo Constitucional, en la sentencia de inconstitucionalidad 24-97/21-98, dictada en el año 2000, estableció que la Ley de Amnistía de 1993 no es aplicable a casos que hayan implicado graves violaciones de los derechos humanos, y tampoco para los casos ocurridos durante la administración del Presidente Alfredo Cristiani (art. 2 y 244 Cn). Asimismo, recordó que la Sala de lo Constitucional –en diferentes períodos– ha ordenado la investigación de crímenes ocurridos durante el conflicto armado, destacando diversas sentencias sobre desapariciones forzadas de niños y niñas e, incluso, el caso de la masacre de 45 personas en el cantón San Francisco Angulo, San Vicente (sentencia dictada por la Sala en febrero de 2014), investigaciones que lamentablemente aún están pendientes de ser realizadas y judicializadas.


Sobre el caso Jesuitas, el Procurador Morales trajo a cuenta que fue la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la que en su informe de fondo del año 1999 concluyó que en el proceso judicial ventilado por el Juzgado Cuarto de lo Penal durante el año 1991 se produjo en El Salvador un “juicio simulado”, e instó al Estado salvadoreño a reabrir y agotar seriamente las investigaciones. Asimismo, el Procurador señaló que los presuntos autores intelectuales nunca fueron investigados ni juzgados, pese a los esfuerzos emprendidos por la UCA en la década del 2000, debido a una serie de decisiones arbitrarias del entonces Fiscal General y diversos funcionarios judiciales.

Por tanto, el Ombudsman salvadoreño descartó que exista un doble juzgamiento en el caso y declaró que no es admisible la invocación de una “cosa juzgada” que ha sido fraudulenta. Esta garantía opera sí y sólo sí el juicio realizado haya sido genuino y legítimo.

Destacó que la PNC salvadoreña no es una autoridad deliberante y la instó a continuar el proceso de localización y captura de las 13 personas que actualmente se encuentran como prófugos de la justicia española. Al mismo tiempo, invitó a los diferentes sectores y partidos políticos, a contribuir para que las decisiones que se deben adoptar lo sean sobre una base de plena institucionalidad, obviando todo tipo de discurso que pueda promover la inestabilidad en el país.

El Procurador Morales recordó que la deuda sobre impunidad es muy grande en El Salvador, siendo urgente que se realicen todas las investigaciones necesarias a las graves violaciones a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario ocurridas durante el conflicto armado atribuidas a ambos bandos, en respeto a los derechos inderogables a obtener verdad, justicia y reparación que asiste a las víctimas.

Por otra parte, el Procurador informó que delegados de PDDH han realizado la visita de las 4 personas detenidas, quienes manifestaron no haber sido objeto de maltrato durante la detención y se esta respetando su integridad.

Finalmente, el Procurador realizó un llamado a la Corte Suprema de Justicia, que ventilará las solicitudes de extradición, para que haga valer los estándares internacionales que aplican ante este tipo de crímenes de lesa humanidad, invocadas ampliamente en las resoluciones de esta Procuraduría de fechas 16 de noviembre y 23 de diciembre de 2015.

San Salvador, 9 de febrero de 2016.

MENSAJE DE FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2016



“Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13).
Las obras de misericordia en el camino jubilar

1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada
En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.
María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.
2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia
El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempeña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.
Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.
Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.
3. Las obras de misericordia
La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.). Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe.
Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.
La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.
No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf.Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).
Vaticano, 4 de octubre de 2015
Fiesta de San Francisco de Assis
Francisco

martes, 9 de febrero de 2016

El Salvador: el Papa nombra a mons. Miguel Ángel Morán obispo de Santa Ana

El santo padre Francisco ha nombrado a Mons. Miguel Ángel Morán, hasta ahora obispo de San Miguel, en el Salvador, como obispo de Santa Ana en dicho país.
De este modo, sucede al obispo Romeo Tovar Astorga, OFM cuya renuncia al gobierno pastoral de la diócesis fue aceptada por límite de edad.
La diócesis de Santa Ana tiene una superficie 3.463, consta de una población 1.533.000, de los cuales son católicos 985.000. Hay 113 sacerdotes y los religiosos y religiosas son 104.
Monseñor. Miguel Ángel Morán Aquino nació el 25 de mayo de 1955 en Esquipulas, diócesis de Santa Ana. En 1967 entró en el seminario menor de la diócesis. Realizó los estudios de filosofía en Santa Ana y los de teología en el seminario mayor San José de la Montaña.
Fue ordenado sacerdote el 5 de diciembre de 1981. En Roma, obtuvo la Licenciatura en Teología en la Pontificia Università Antoniana.
Como sacerdote ha realizado los siguientes encargos: párroco de la parroquia de Santa Bárbara, Santa Ana (1986-1988); párroco de la parroquia de San Andrés en Apaneca y prefecto de los estudios en el seminario mayor San José de la Montaña (1988-1990); párroco de la catedral de Santa Ana (1990, 6 meses); párroco de la parroquia de San Miguelito, Santa Ana (1990-1996).
El 19 de julio del 2000 fue nombrado obispo de la diócesis de San Miguel. Actualmente es delegado de la Conferencia Episcopal ante el CELAM y encargado del Institución de prevención social del clero.

Celebraciones religiosas en la Parroquia


9:00 am Celebración en el templo parroquial.
2:00 pm Celebración en San Antonio.
4:00 pm Celebración en Santa Barbara.
6:00 pm Celebración en el templo parroquial

sábado, 6 de febrero de 2016

Domingo 5º Ordinario


Isaías 6, 1-2a. 3-8

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo.
Y vi serafines en pie junto a él. Y se gritaban uno a otro, diciendo: "¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!"
Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo.
Yo dije: "¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos."
Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: "Mira; esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado."
Entonces, escuché la voz del Señor, que decía: "¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?"
Contesté: "Aquí estoy, mándame."
Salmo responsorial: 137
Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R.
Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R.
Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, al escuchar el oráculo de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande. R.
Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. R.
1Corintios 15, 1-11
Esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe.
Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los me apareció también a mí.
Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios.
Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yoesto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.
Lucas 5, 1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.
Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Rema mar adentro, y echen las redes para pescar."
Simón contestó: "Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes."
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador."
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres."
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.