martes, 11 de agosto de 2009

Sacerdote llama a la insurrección en San Pedro Sula

HONDURAS

Sacerdote llama a la insurrección en San Pedro Sula

Ante más de 10 mil opositores al gobierno golpista, Fausto Milla, el párroco del pueblo de Corquín que desde el golpe de Estado se convirtió en “la otra voz” de la iglesia Católica hondureña, llamó al pueblo a la insurrección. La oposición al gobierno de Roberto Micheletti dio este martes prueba de fuerza en San Pedro Sula y en la capital, Tegucigalpa, con sendas demostraciones en las calles.
Daniel Valenciacartas@elfaro.net
Publicada el 11 de agosto de 2009 - El Faro


En el parque central de San Pedro Sula nadie en la multitud pudo cantar completa “La marcha de la unidad” porque no se saben la letra. Entonces, disimulados, este martes 11 tararearon a la espera de la algarabía, que tronaría segundos más tarde con la línea más conocida de esa canción. Y cuando llegó el turno de cantar, muchos mostraron que no se pueden muy bien la parafernalia de izquierdas y se equivocaron al levantar el puño derecho en lugar del izquierdo.
En ese mitin, en la tarima, sin levantar los puños pero sosteniendo con fuerza un micrófono, con ambas manos, un anciano de 81 años, hondureño de raíces españolas, alto, piel blanca curtida por el sol y vestido con sotana blanca con una estola rosada, gritaba a todo pulmón el estribillo sin ningún complejo. “¡El pueblo, unido, jamás será vencido!”
Viniendo de un sacerdote y no de un político de cepa, cobra más relevancia. Por lo menos así lo creen los más de 10 mil manifestantes que acompañaron al padre Fausto Milla -“el pastor de los pobres”, le llaman acá sus seguidores- en la toma del centro de la segunda ciudad más importante de Honduras, San Pedro Sula. La concentración se produjo en el parque, frente a la catedral de esta ciudad.
Ese tipo de conductas son las que sus seguidores aprecian, y así se lo hicieron saber. “Aquí está nuestro arzobispo, arzobispo de los pobres y no de los ricos. ¡Fuera Rodríguez Maradiaga, fuera los golpistas!”, gritó un hombre desde el centro de la 3a. Avenida, la vía que separa al parque central de la catedral, custodiada por unos 100 “chepos” (policías antimotines) a los que les temblaba la vista al ver aquel muro de gente frente a ellos.
El hombre ponía como figuras antagónicas a Milla y al cardenal hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga, a quien casi inmediatamente después del golpe los partidarios del depuesto presidente Manuel Zelaya tildaron de golpista.
Ante la multitud enardecida, entonces, para calmar los ánimos -el gentío ya estaba recibiendo las primeras noticias de los disturbios ocurridos en Tegucigalpa, en donde simpatizantes de la Resistencia incendiaron un restaurante Popeyes y un autobús, en la Avenida Juan Pablo Segundo-, Milla alzó la voz y dijo: “Hermanos, hagamos la paz y no la violencia. Represión solo se combate y se vence con paz. Aquí enfrente no tenemos a las familias opresoras, no tenemos a ningún apellido de renombre. Estos policías son hermanos nuestros, son López, son Ramos, son Pérez”, les dijo, antes de iniciar una misa al aire libre, dado que la catedral fue cerrada y custodiada por la policía.
Milla, junto a un nutrido grupo de gente apareció marchando por la 3a. Avenida a las 4 de la tarde. El padre caminó desde Santa Rosa de Copán, de donde es párroco, y en el camino se juntó con las marchas que venían a la ciudad desde las localidades de Yoro, Colón, Atlántida, Ocotepeque, Lempira, Santa Bárbara y Cortez.
Antes que ellos, a la plaza central de la ciudad llegaron los sampedranos aliados a la Resistencia, que esperaron con comida, agua y alimentos a los manifestantes que también marcharon desde Progreso, Lima y Ceiba.
El sacerdote revolucionario
Fausto Milla ha estado escondido, según dicen algunos simpatizantes de la Resistencia. El padre, sin embargo, aunque confiesa que ha recibido muchas amenazas, siempre ha estado donde lo pueden encontrar: en su iglesia, en su territorio rico en cultura indígena, de campesinos.
Desde el golpe de Estado, Milla ha sido de los principales religiosos católicos que ha criticado –y condenado- “los atropellos” en las regiones del interior del país y que públicamente han contrariado la posición del máximo jerarca de la Iglesia Católica, el cardenal Rodríguez Maradiaga.
Y la postura de Milla no cace en esta coyuntura. Durante los setentas y ochentas, defendiendo los derechos de los indígenas campesinos, Milla aguantó la persecución del ejército hondureño en su parroquia de Corquín, en Santa Rosa de Copán.
En su hoja de vida elaborada por la ONG Comunicación Comunitaria se lee que él fue de los primeros sacerdotes en denunciar al mundo la masacre del río Sumpul, ocurrida en El Salvador el 14 de mayo de 1980. Según Milla, en esa masacre participaron tanto el ejército salvadoreño como el hondureño.
Como ayer, hoy Milla insiste en que la verdadera iglesia está en el pueblo, y no en los templos ni en las catedrales, y por eso él, asegura, defiende al pueblo. Un pueblo que merece que se le regrese la soberanía robada. “Tengo 81 años como hondureño. Y he vivido y visto muchas cosas, pero nunca nada comparable con lo que estamos viendo todos este día”, dijo Milla, al iniciar su mensaje.
“Cuando hay desigualdad no existe libertad”, añadió. “Y este pueblo ya no está luchando una guerra fratricida entre dos simpatizantes de dos partidos políticos. Este pueblo está luchando por alcanzar esa igualdad, generada por esos opresores que ahora nos han robado aquello que más tenemos derecho a tener: la soberanía. Ellos son los criminales, y no lo digo yo, lo dicen los artículos 2 y 3 de la Constitución: ¡el pueblo es el soberano, quien robe esa soberanía es un traidor de la patria, es un criminal!”
Luego, alzando más la voz, el sacerdote lanzó el mensaje que recibió ovaciones de los manifestantes: “Me han dicho algunos que participaron de la redacción de esa Constitución que ahora se arrepienten de haber escrito el artículo 3, ¡porque el artículo 3 llama a la insurrección, hermanos, para retornar esa soberanía al pueblo que en Honduras ha sido robada!”
Unos 30 minutos más duró el acto, porque una torrencial lluvia cayó sobre la ciudad. Y como la ciudad no tiene drenajes, justo en el centro, en los alrededores de la plaza, el río de gente en San Pedro Sula tuvo que enfrentarse a un río de agua.

domingo, 26 de julio de 2009

Festival del Maiz y Fiestas Patronales del 16 al 25 de agosto 2009

Domingo 16 de agosto 2009
9:00 am: Misa
10:00 am - 5:00 pm: Festival
Lugar: Parque de San Luis

Grupos de Danza
Baile contemporáneo



Musica en vivo :



Grupo Sol Maiz.
Grupo Morazán
Yaktasukyo
Presentación de la Reina del Maiz....
y habrá 17 variedades de platos preparados con maiz

sábado, 4 de julio de 2009

Mensaje de la Diócesis de Santa Rosa de Copán

1. La Diócesis de Santa Rosa de Copán, fiel a la misión de anunciar el Reino de Dios y denunciar las situaciones de injusticia, pide a todos los hondureños hacer un profundo esfuerzo por restablecer la Paz Social.

2. La inmensa mayoría de los hondureños no queremos ni confrontaciones callejeras, ni guerras civiles, ni guerras co otros paises. Por eso exigimos a los grupos que han alterado el orden público que pongan toda su buena voluntad para resolver por la vía del Diálogo la actual crisis producida por la inequidad social en que siempre hemos vivido. Como responsables de la conducción de la Iglesia Católica en el Occidente de Honduras, repudiamos la substancia, la forma y el estilo con que se le ha impuesto al Pueblo un nuevo Jefe de Poder Ejecutivo. Si el Presidente José Manuel Zelaya Rosales hubiese cometido algún ilícito tiene derecho a un juicio justo igual de todo ciudadano hondureño y en general todo ser humano. El Art. 84 de la actual Constitución dice textualmente: “Nadie puede ser arrestado si no en virtud del mandato escrito de Autoridad Competente”. El Golpe de Estado del 28 de junio ha tenido como consecuencia: Reclamos de la ciudadanía en las calles y carreteras, clima de inseguridad y miedo en las familia por limitación de las garantías constitucionales entre ellas: El derecho a la libertad de circulación, liberta de asociación y manifestación, inviolabilidad del domicilio, derecho a la propiedad privada, libertad de prensa y difusión de ideas y opiniones, libertad personal incluso el derecho de no ser detenido administrativamente en sede policial por más de 24 horas y la detención judicial para inquirir, de 6 días, la cual pasaría a detenciones indefinidas. Todo lo anterior está contenido en el Decreto sobre el “Estado de Excepción” que ayer primero de Julio se estaba redactando en e Congreso Nacional. Con ello se avecina una masiva violación de los Derechos Humanos. Al respeto repudiamos en especial: La forma violenta en que fue silenciada Radio Progreso y otros medios de comunicación. Las detenciones ilegales. El destierro de algunos compatriotas. Los golpes y heridas sangrantes Como Iglesia Católica que peregrina en el Occidente de Honduras queremos recordar a los 124 Diputados del Partido Liberal y del Partido Nacional, responsable del Golpe de Estado y actualmente en el poder que no son dueños de Honduras y que nadie puede estar por encima de la Lay. Los diputados actuales deben recordar que reciben su sueldo de este pueblo que están oprimiendo. Si hubieran reglamentado el plebiscito y el referendum, como sugerimos los Obispos de la Conferencia Episcopal de Honduras en nuestro comunicado del 19 de junio recién pasado no estaríamos en esta situación. Prefirieron ser fieles a los grupos económicamente fuertes, nacionales y transnacionales. Esperamos que en las próximas elecciones el Pueblo les dé un voto de castigo. Queremos recordar a todos en especial a las Fuerzas Armadas y a la Policía Nacional, el quinto mandamiento que dice: “No matarás” (Ex. 20,13). Esta mandamiento prohíbe también los golpes, heridas y toda vejación al ser humano que fue creado a imagen y semejanza de Dios y que es Templo de Espíritu Santo. Lamentamos todo acto de violación a la Constitución de la República que se ha venido haciendo hasta ahora por parte de quienes nos han gobernado. Rechazamos toda amenaza e injerencia de países extranjeros en asuntos internos de Honduras. Los Hondureños queremos PAZ. No más mentiras. Queremos que se nos diga la verdad. No más injusticias. Queremos el respeto a la integridad de la persona y a los Derechos Humanos. Queremos vivir en libertad. No queremos represión. El llamado de Jesús es a vivir en el amor, por tanto no más odios, venganza, violencia ni rencor. Jesús dice en Marcos 4,40: “¿Por qué están con tanto miedo? ¿Cómo no tienen fe?”. Inspirados en estas palabras de Jesús les invitamos a todos a confiar en la presencia misericordiosa y salvífica del Señor, que nos acompaña en nuestro peregrinar. Intensificamos nuestra oración por Honduras. Supliquémosle al Señor nos conceda alcanzar la Paz y la bonanza y a nuestra Patrona “Santa Rosa de Lima” que interceda por nosotros. Santa Rosa de Copán, 01 de Julio de 2009. .