Visitó Pamplona en el ciclo de conferencias
organizado por los Jesuitas por los 50 años del Concilio Vaticano II. No
cabía un alfiler para ver a Jon Sobrino, que habló de 'La Iglesia de
los Pobres. El pacto de las catacumbas', un título revelador de un
hombre con roces frecuentes con la jerarquía eclesiástica
Jon Sobrino
dice que lo importante no es por qué ha renunciado Ratzinger, del que ve
normal que sintiera cierta "soledad ante Dios, porque no tenía otro
Papa por encima al que pedir consejo" o quién va a ser su sucesor, sino
que lo absoluto, lo relevante, es "Dios y el hambre". Habla cargado de
ironía y dice que temía que en su discurso le cambiaran una letra y
pensaran que en realidad quería hablar de Dios y el hombre. Porque
precisamente cuando leía en 1966 en Francfort a Ra-tzinger, "que
escribía muy bien", pero que era "muy sensible a la deshumanización, a
la producida por la desaparición de Dios pero no de los pobres. No
parece que le haya entrado el hambre de la gente". Además, tras tantos
años con este discurso distinto, cristiano sin duda, aclara que "ya ni
me pregunten qué es la Teología de la Liberación". "Es Dios y el
hambre", se responde.
Claro que se torció, como las democracias... Cuando leo los
periódicos hay muchas verdades que en el fondo son en contra de lo que
hacen los obispos, o sobre el Papa que acaba de renunciar, si lo hizo
bien, lo hizo mal, pero sinceramente no me parece lo más importante. Lo
más importante es qué podemos hacer nosotros como seres humanos. Yo
hablaba aquí de construir una Iglesia de los pobres, donde los pobres se
encuentren como en casa. Que ahora no se encuentren es otro asunto. Que
los emigrantes, por ejemplo en EEUU, encuentren en los cristianos y en
otros, algo que les ayuda de fondo, y que cuando son atacados que les
defienda, y que los cristianos y cristianas arriesguen.
¿Qué es lo que pueden arriesgar?
Tiempo, fama, dinero, incluso la vida, como los mártires que
ha habido, como monseñor Romero en El Salvador. En el contexto actual
del nuevo Papa sobre si será negro, europeo, lo que se lee en los
periódicos todos los días, yo qué sé... A mí me importa que sea alguien
que arriesgue por los pobres de este mundo y que en eso se parezca a
Jesús y nosotros le ayudemos a parecerse a Jesús, más allá de lo que le
critiquemos de vez en cuando. La Iglesia de los pobres suena raro y una
Europa de los pobres suena peor, ¿verdad? No que haya pobres de Europa,
que los hay, sino que Europa no se sienta que su futuro es la abundancia
y tener más y no caer en las desgracias de África, que es la impresión
que yo tengo. Que Europa se sienta solidaria con los pobres de África,
América Latina y Europa... Que se piense al mundo desde los pobres para
disfrutar con ellos. El fútbol, la cantidad de bienes materiales que se
invierte en el deporte de elite, que tiene todas las trazas de ser una
industria multinacional con el que las mayorías se divierten y olvidan
sus pesares... Pero que todos estos recursos de la humanidad, no es que
haya un presidente que tenga muchos millones y él con sus millones paga
tal o paga cual, no, esos millones son de todos.
En varias citas repite que la Iglesia debe estar en el Tercer Mundo.
En el Tercer Mundo geográfico que llamamos. Ciertamente allí
debe estar y allí está. Lo que quiero decir es que aquí, en estos
países, que no son el Tercer Mundo, aunque tienen sus crisis y dolores,
la Iglesia debe ser solidaria con lo que hay de Tercer Mundo en estos
países y luchar contra lo que hay de primer mundo en dichos países. El
primer mundo, ¿qué hace? Oprimir al Tercer Mundo.
A su juicio, el nuevo Papa debería parecerse a Jesús de Nazaret...
Lea el Evangelio de Marcos. Ahí va apareciéndose Jesús de
Nazaret, se junta con un profeta como San Juan Bautista, y comienza a
anunciar una buena noticia. Dios está con los pobres, comienza a hacer
milagros, que son mal comprendidos, a hacer el bien, a curar a los
enfermos, a los poseídos por el demonio les anima, y a las multitudes
pobres las defiende de los escribas, de los fariseos, de un sumo
sacerdote, de los que tenían poder sagrado y político en Jerusalén en
aquel tiempo. No digo que el Papa sea como este. Pero el Papa, y los
obispos, y los curas y los teólogos, debemos ir por ese camino.
¿Debería cambiar la manera de elegir al Papa?
Ojalá cambie
hacia una mayor participación.
El Papa es el obispo de Roma, que sea elegido por los 1.200 millones de
católicos habría que buscar mecanismos, pero me gustaría que llegara con
el tiempo.
¿Ha involucionado mucho la Iglesia en la última década?
No sé. Yo creo que la última década... Llevamos un tiempito
así. En cambio veo que el deporte de elite ha evolucionado mucho en una
industria que produce infinidad de dinero, que cohesiona otras
subindustrias de la moda, del turismo... Está cambiando. ¿Y eso le gusta
más que antes? Cada uno verá. ¿Eso humaniza más? Más bien dudo. Y que
para ser presidente de un club haya que tener una concentración de
capital infinito... ¿Qué tiene de malo tener tanto capital? A mí no me
gusta en un mundo de pobres como es el nuestro.
¿Considera que el deporte de élite deshumaniza a la sociedad?
Para mí, en conjunto, sí.
¿El poder ha sido el mayor enemigo de la Iglesia?
La Iglesia ha sido y es una institución que también tiene
poder, no que todos en la Iglesia lo tengan. Papas y emperadores en la
Edad Media se peleaban que daba gusto. La Iglesia como institución tiene
enemigos cuando se pone al servicio de los pobres, de pobres
demócratas...
¿Qué mensaje le gustaría que trascendiera de su obra?
Hay un grupo de obispos (Casaldáliga, Romero), un grupo de
cristianos importantes que se han dedicado a la liberación de los
pobres, de los oprimidos... Hay teólogos que tratamos de formular esto
en conceptos. El mensaje es que tomemos por absoluto a dos cosas y solo a
dos cosas: los que somos creyentes, a Dios y el hambre. Todo es
relativo menos Dios y el hambre, y que cuando nos encontremos con el
hambre, que relativicemos, de dónde venimos, qué hemos estudiado, si
estamos en democracia... Y que pongamos todo lo demás para que en este
mundo no haya hambre. Ahora, en Europa, sacan escenas terribles de gente
que va buscando comida, pero el hambre es lo normal en muchas partes de
este mundo. Si superamos el hambre, es que podemos comer, y si podemos
comer, lo haremos todos juntos, europeos y africanos. Debemos saber que
tenemos parientes en África, el de la patera es pariente, lejanísimo,
ese sería un legado a impulsar entre todos. Pero si no nos vemos como
hermanos, alguien ganará la Champions, y unos se alegrarán y otros
sufrirán. Lo que importa es la humanización, que somos hermanos.
¿Qué sintió al descubrir el hambre?
Que nunca había tenido hambre, pensé en lo que tenemos, en
ponernos al servicio de esa gente... Y luego en agradecerles, porque
muchos de los que tienen hambre nos dan más de lo que nosotros les
damos.
las claves
carné de identidad
· Edad. 74 años (27-12-1938).
· Lugar de nacimiento. Barcelona.
· Familia. De origen vasco.
· Carrera profesional. Ingresó
en la Compañía de Jesús a los 18 años. Poco después, en 1957, viajó a
El Salvador. Más tarde cursó estudios de Ingeniería en la universidad
jesuita de San Luis (EEUU) y Teología en Francfort del Meno (Alemania).
Volvió a El Salvador como profesor universitario de Teología en la
Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, la cual ayudó a fundar.
Fue estrecho colaborador del arzobispo de San Salvador, Óscar Romero,
asesinado en 1980, y del filósofo y teólogo Ignacio Ellacuría, asesinato
en 1989 junto a otros seis jesuitas y dos mujeres de la residencia.
Sobrino se salvó porque estaba de viaje en Tailandia. En 2009 fue
nombrador doctor honoris causa de la Universidad de Deusto.
"El deporte de élite deshumaniza. No me gusta que un presidente tenga un capital infinito"
"Debemos saber que tenemos parientes en África. El primer mundo oprime al Tercer Mundo"