miércoles, 17 de febrero de 2016

Francisco, contra la explotación laboral: "Dios pedirá cuenta a los esclavistas de nuestros días"




Francisco, junto a la Guadalupana, con empresarios y trabajadores

"El lucro y el capital no son un bien por encima del hombre, están al servicio del bien común"


Exhorta a trabajadores y empresarios a "negociar: siempre se pierde algo, pero ganan todos"


Jesús Bastante, 17 de febrero de 2016 
(Jesús Bastante).- Tras el encuentro con los presos, el Papa Francisco se reunió en Chihuahua con trabajadores, empresarios y gremialistas, y lanzó una dura andanada contra otra prisión, la de la explotación laboral, la del imperio del capital. "Dios pedirá cuentas a los esclavistas de nuestros días", clamó Bergoglio, quien incidió en la necesidad de "soñar el México que nuestros hijos se merecen".

"El lucro y el capital no son un bien por encima del hombre, están al servicio del bien común, y cuando el bien común es forzado para estar al servicio del lucro, y el capital la única ganancia posible, eso tiene un nombre. Se llama exclusión, y así se va consolidando la cultura del descarte", proclamó Francisco en una intervención que mezcló un discurso preparado con frases improvisadas y que desató el aplauso de los presentes.
Tras escuchar varios testimonios de empresarios, trabajadores, obreros y familias, Francisco incidió en la necesidad del diálogo. "Todo lo que podamos hacer para dialogar, encontrarnos, para buscar mejor alternativa y oportunidad, es ya un logro a valorar y resaltar", indicó, apuntando que "no hay que cansarse de dialogar", pues "las guerras se van gestando de a poquito por la mudez y por los desencuentros".
"Hoy en día no podemos darnos el lujo de cortar toda instancia de encuentro, de debate, de confrontación, de búsqueda. Es la única manera que tenemos de poder ir construyendo el mañana", y de "forjar el México que su pueblo y sus hijos se merecen".


Trabajadores y empresarios, que "a primera vista podrían considerarse como antagonistas, pero les une la misma responsabilidad. Buscar, generar espacios de trabajo dignos y verdaderamente útiles para la sociedad, y especialmente para los jóvenes de esta tierra".
"Uno de los flagelos más grandes a los que se ven expuestos los jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo sostenible, que les permita proyectarse. Y esto genera en tantos casos, situaciones de pobreza y marginación", señaló Bergoglio, quien apuntó que "esta pobreza y marginación es el mejor caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia. Es un lujo que hoy no nos podemos dar. No se puede dejar solo y abandonado el presente y el futuro de México. Y para eso, diálogo, confrontación, fuentes de trabajo que vayan creando este sendero constructivo".
"Desgraciadamente el tiempo que vivimos ha impuesto el paradigma de la utilidad económica como principio de las relaciones personales. La mentalidad reinante propugna la mayor parte de ganancias a cualquier costo y de manera inmediata", denunció el Papa, quien apuntó que dicha mentalidad "olvida que la mejor inversión que se puede realizar es invertir en la gente, en las personas, en las familias. La mejor inversión es crear oportunidades".
"La mentalidad reinante pone el flujo de las personas al servicio del flujo de capitales, provocando en muchos casos la explotación de empleados como si fueran objetos para usar y tirar. Dios pedirá cuenta a los esclavistas de nuestros días", aseguró el Papa, quien incidió en que "debemos hacer todo lo posible para que estas ituaciones no se produzcan más. El flujo del capital no puede influir en las personas".


Frente a la desigualdad, un arma: la Doctrina Social de la Iglesia, que buscar "velar por la integridad de las personas y las instituciones sociales. Cuando ésta se ve amenazada o reducida a bien de consumo, la DSI será voz profética que nos enseñará a no perdernos en el mar seductor de la ambición".
Porque "cada vez que la integridad de una persona es violada, toda la sociedad en cierta manera empieza a deteriorarse. Y esto que dice la DSI no es en contra de nadie, sino a favor de todos. Todos estamos en el mismo barco, todos tenemos que luchar para que el trabajo sea una instancia de humanización y de futuro, un espacio para construir sociedad y ciudadanía. Esta actitud no solo genera una mejora inmediata, sino que va transformándose en una cultura capaz de promover espacios dignos para todos".

"¿Qué mundo queremos dejarle a nuestros hijos?", se preguntó el Papa. "¿Qué quiere dejar México a sus hijos? ¿Quiere dejarle una memoria de explotación, de acoso laboral o de tráfico de trabajo esclavo? ¿O la memoria de un trabajo digno y de la tierra para trabajar? Trabajo, techo y tierra. ¿En qué cultura queremos ver nacer a los que nos seguirán? ¿Qué aire van a respirar, uno viciado por la corrupción, la violencia o la desconfianza, o un ambiente capaz de generar alternativa, renovación o cambio?Generar es ser co-creadores con Dios".


"Eso cuesta", reconoció el Papa. "Cuando se va a negociar siempre se pierde algo, pero ganan todos. Sé que no es fácil poder congeniar en un mundo cada vez más competitivo, pero es peor dejar que el mundo competitivo termine determinando el destino de los pueblos... esclavos. El lucro y el capital no son un bien por encima del hombre, están al servicio del bien común, y cuando el bien común es forzado para estar al servicio del lucro, y el capital la única ganancia posible, eso tiene un nombre. Se llama exclusión, y así se va consolidando la cultura del descarte".
"Quiero invitarlos a soñar, a soñar en un México en el que el papá y la mamá puedan tener tiempo para jugar con sus hijos. Y eso lo van a lograr dialogando, confrontando, negociando, perdiendo para que ganen todos", culminó Francisco, quien invitó a los presentes a "soñar el México que sus hijos se merecen, donde no hayan personas de primera, segunda o de cuarta, sino el que sabe reconocer en el otro el hijo de Dios".


Discurso del Papa:

Queridos hermanos y hermanas He querido encontrarme con ustedes aquí en esta tierra de Juárez, por la especial relación que esta ciudad tiene con el mundo del trabajo. No sólo les agradezco el saludo de bienvenida y sus testimonios, que han puesto de manifiesto los desvelos, las alegrías y esperanzas que experimentan en sus vidas, sino que quisiera agradecerles también esta oportunidad de intercambio y reflexión. Todo lo que podamos hacer para dialogar, para encontrarnos, para buscar mejores alternativas y oportunidades es ya un logro a valorar y resaltar. Obviamente que no alcanza, pero hoy en día no podemos darnos el lujo de cortar toda instancia de encuentro, de debate, de confrontación, de búsqueda. Es la única manera que tendremos de poder ir construyendo el mañana, ir tejiendo relaciones sostenibles capaces de generar el andamiaje necesario que, poco a poco, irá reconstruyendo los vínculos sociales tan dañados por la falta de comunicación, tan dañados por la falta de respeto a lo mínimo necesario para una convivencia saludable. Gracias, y que esta instancia sirva para construir futuro y sea una buena oportunidad de forjar el México que su pueblo y que sus hijos se merecen. Me gustaría detenerme en este último aspecto. Hoy están aquí diversas organizaciones de trabajadores y representantes de cámaras y gremios empresariales. A primera vista podrían considerarse como antagonistas, pero los une una misma responsabilidad: buscar generar espacios de trabajo digno y verdaderamente útil para la sociedad y especialmente para los jóvenes de esta tierra. Uno de los flagelos más grandes a los que se ven expuestos sus jóvenes es la falta de oportunidades de estudio y de trabajo sostenible y redituable que les permita proyectarse, generando en muchos casos situaciones de pobreza. Y esta pobreza es el mejor caldo de cultivo para que caigan en el círculo del narcotráfico y de la violencia. Es un lujo que nadie se puede dar; no se puede dejar solo y abandonado el presente y el futuro de México. Desgraciadamente, el tiempo que vivimos ha impuesto el paradigma de la utilidad económica como principio de las relaciones personales. La mentalidad reinante propugna la mayor cantidad de ganancias posibles, a cualquier tipo de costo y de manera inmediata. No sólo provoca la pérdida de la dimensión ética de las empresas sino que olvida que la mejor inversión que se puede realizar es invertir en la gente, en las personas, en sus familias. La mejor inversión es crear oportunidades. La mentalidad reinante pone el flujo de las personas al servicio del flujo de capitales provocando en muchos casos la explotación de los empleados como si fueran objetos a usar y tirar (cf. Laudato si', 123). Dios pedirá cuenta a los esclavistas de nuestros días, y nosotros hemos de hacer todo lo posible para que estas situaciones no se produzcan más. El flujo del capital no puede determinar el flujo y la vida de las personas. No son pocas las veces que, frente a los planteos de la Doctrina Social de la Iglesia, se salga a cuestionarla diciendo: «Estos pretenden que seamos organizaciones de beneficencia o que transformemos nuestras empresas en instituciones de filantropía». La única pretensión que tiene la Doctrina Social de la Iglesia es velar por la integridad de las personas y de las estructuras sociales. Cada vez que, por diversas razones, ésta se vea amenazada, o reducida a un bien de consumo, la Doctrina Social de la Iglesia será voz profética que nos ayudará a todos a no perdernos en el mar seductor de la ambición. Cada vez que la integridad de una persona es violada, toda la sociedad es la que, en cierta manera, empieza a deteriorarse. Y esto no es en contra de nadie, sino a favor de todos. Cada sector tiene la obligación de velar por el bien del todo; todos estamos en el mismo barco. Todos tenemos que luchar para que el trabajo sea una instancia de humanización y de futuro; que sea un espacio para construir sociedad y ciudadanía. Esta actitud no sólo genera una mejora inmediata, sino que a la larga va transformándose en una cultura capaz de promover espacios dignos para todos. Esta cultura, nacida muchas veces de tensiones, va gestando un nuevo estilo de relaciones, un nuevo estilo de Nación. ¿Qué mundo queremos dejarles a nuestros hijos? Creo que en esto la gran mayoría podemos coincidir. Ese es precisamente nuestro horizonte, esa es nuestra meta y, por ello, hoy tenemos que unirnos y trabajar. Siempre es bueno pensar qué me gustaría dejarles a mis hijos; también es una buena medida para pensar en los hijos de los demás. ¿Qué quiere dejar México a sus hijos? ¿Quiere dejarles una memoria de explotación, de salarios insuficientes, de acoso laboral? ¿O quiere dejarles la cultura de la memoria de trabajo digno, del techo decoroso y de la tierra para trabajar? ¿En qué cultura queremos ver nacer a los que nos seguirán? ¿Qué atmósfera van a respirar? ¿Un aire viciado por la corrupción, la violencia, la inseguridad y desconfianza o, por el contrario, un aire capaz de generar alternativas, generar renovación y cambiamiento? Sé que lo planteado no es fácil, pero sé también que es peor dejar el futuro en manos de la corrupción, del salvajismo, de la falta de equidad. Sé que no es fácil muchas veces armonizar todas las partes en una negociación, pero sé también que es peor, y nos termina haciendo más daño, la carencia de negociación y la falta de valoración. Sé que no es fácil poder congeniar en un mundo cada más competitivo, pero es peor dejar que el mundo competitivo termine determinando el destino de los pueblos. El lucro y el capital no son un bien por encima del hombre, están al servicio del bien común. Y, cuando el bien común es forzado para estar al servicio del lucro, y el capital la única ganancia posible, eso se llama exclusión. Comenzaba agradeciéndoles la oportunidad de estar juntos, quiero invitarlos a soñar en México, a construir el México que sus hijos se merecen; el México donde no haya personas de primera segunda o cuarta, sino el México que sabe reconocer en el otro la dignidad del hijo de Dios. Que la Guadalupana, que se manifestó a Juan Diego, y reveló cómo los aparentemente dejados de lado eran sus testigos privilegiados, los ayude y acompañe en esta construcción.
 http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2016/02/17/francisco-contra-la-explotacion-laboral-dios-pedira-cuenta-a-los-esclavistas-de-nuestros-dias-religion-iglesia-vaticano-papa-empresarios-trabajadores-chihuahua.shtml

martes, 16 de febrero de 2016

La resignación, "el arma preferida del diablo". Francisco, Obispo de Roma.


El Papa, ante la Virgen de Morelia

Advierte contra la tentación de la resignación, "el arma preferida del diablo"

El Papa en Morelia a la vida consagrada: "No queremos ser funcionarios de lo divino"

Puso de ejemplo al "Tata Vasco, el español que se hizo indio", primer obispo de la diócesis

José Manuel Vidal, 16 de febrero de 2016

(José M. Vidal).- "Se ve, se siente, Franciscoestá presente". Francisco aclamado por los suyos, en un estadio repleto de seminaristas, curas, monjas y frailes, en Morelia. El Papa les invita a entregarse a fondo, evitando la resignación, asi como el convertirse "en funcionarios de lo divino". Y les puso como ejemplo al primer obispo español de la diócesis, amado por los indios, el "Tata (papá) Vasco".
Papa recorrer el estadio, el Papa se sienta en un pequeño cochecito de golf. En él, al lado del Papa, el cardenal de Morelia, Suárez Inda, uno de los prelados mexicanos con mayor sintonía con Francisco.
El altar, austero como viene siendo habitual en su recorrido mexicano, está colocado en una de las gradas del estadio.
El Papa, antes del perdón, ofreció la eucaristía por monseñor Carlos Quintero, arzobispo emérito de Hermosillo, que murió ayer, a los 96 años. Y celebra con el báculo y el cáliz del primer obispo de Michoacán, el español al que los indios llamaban "Tata" (papá) Vasco.
Algunas frases de la homilía del Papa
"Hay un dicho que dice así: Dime cómo rezas y te dire como vives; dime como vives y te diré como rezas"
"Nuestra vida habla de la oración y la oración de nuestra vida"
"A rezar se aprende, como aprendemos a caminar"
"La escuela de la oración es la escuela de la vida"
"Pablo le dice a Timoteo, su discípulo predilecto: 'Acordate de tu madre y de tu abuela'"
"A los seminaritas: 'Seguid rezando como te enseñaron en tu casa y, después, poco a poco, tu oración irá creciendo, como tu vida"
"En Jesús, la expresión 'Padre nuestro' tiene sabor a vida, a experiencia, a autenticidad"
"Supo vvir rezando y rezar viviendo"
"Nos invita a nosotros a lo mismo"
"¡Ay de nosotros, consagrados, si no la compartimos! ¡Si no somos testigos de lo que hemos visto y oído!"
 
"No queremos ser funcionarios de lo divino. No somos ni queremos ser nunca empleados de la empresa de Dios"
"La misión es decir con nuestra vida: Padre nuestro"
"No nos dejes caer en la tentación"
"¿Cuál puede ser una de las tentaciones que nos pueden asediar?"
"Tentación de ambientes dominados por la corrupción, el tráfico de drogas..."
"La tentación de la resignación"
"Una de las armas preferidas del demonio: la resignación. Y qué le vas hacer, la vida es así"
"Resignación que nos paraliza y nos impide hacer camino, nos atemoriza y nos atrinchera en nuestra ssacristías y aparentes eseguridades"
"Nos impide anunciar y alabar. Nos quita la alegría"
"Nos frena para arriesgar y transformar"
"No nos dejes caer en la tentación, Padre Nuestro"
"Recuperar la historia que nos ha traído hasta aquí"
"No podemos olvidar a alguien que se hizo hijo de esta tierra"
"Agradezco al señor cardenal que haya querido que se celebrase esta eucaristía con el báculo y el cáliz de este hombre, el primer obispo de Michoacán"
"Hacer memoria del Tata Vasco, el español que se hizo indio"
"Movió su vida y su compasión y lo impulsó a hacer propuestas"
"El dolor del sufrimiento de sus hermanos se hizo oración. Y eso le ganó entre los indios elnombre de Tata (papá) Vasco"
"No nos dejes caer en la tentación de la acedia"
 
Texto completo de la homilía del Papa
«Hay un dicho que dice así: «Dime cómo rezas y te diré cómo vives, dime cómo vives y te diré cómo rezas», porque mostrándome cómo rezas, aprenderé a descubrir el Dios que vives y, mostrándome cómo vives, aprenderé a creer en el Dios al que rezas»; porque nuestra vida habla de la oración y la oración habla de nuestra vida; porque nuestra vida habla en la oración y la oración habla en nuestra vida. A rezar se aprende, como aprendemos a caminar, a hablar, a escuchar. La escuela de la oración es la escuela de la vida y en la escuela de la vida es donde vamos haciendo la escuela de la oración.
Jesús quiso introducir a los suyos en el misterio de la Vida, en el misterio de su vida. Les mostró comiendo, durmiendo, curando, predicando, rezando, qué significa ser Hijo de Dios. Los invitó a compartir su vida, su intimidad y estando con Él, los hizo tocar en su carne la vida del Padre. Los hace experimentar en su mirada, en su andar la fuerza, la novedad de decir: «Padre nuestro». En Jesús, esta expresión no tiene el «gustillo» de la rutina o de la repetición, al contrario, tiene sabor a vida, a experiencia, a autenticidad. Él supo vivir rezando y rezar viviendo, diciendo: Padre nuestro.
Y nos ha invitado a nosotros a lo mismo. Nuestra primera llamada es a hacer experiencia de ese amor misericordioso del Padre en nuestra vida, en nuestra historia. Su primera llamada es a introducirnos en esa nueva dinámica de amor, de filiación. Nuestra primera llamada es aprender a decir «Padre nuestro», a decir Abba.
¡Ay de mí sino evangelizara!, dice Pablo. ¡Ay de mí! porque evangelizar -prosigue- no es motivo de gloria sino de necesidad (cf. 1 Co 9,16).
Nos ha invitado a participar de su vida, de la vida divina, ay de nosotros si no la compartimos, ay de nosotros si no somos testigos de lo que hemos visto y oído, ay de nosotros. No somos ni queremos ser funcionarios de lo divino, no somos ni queremos ser nunca empleados de Dios, porque somos invitados a participar de su vida, somos invitados a introducirnos en su corazón, un corazón que reza y vive diciendo: «Padre nuestro». ¿Qué es la misión sino decir con nuestra vida: «Padre nuestro»?
A este Padre nuestro es a quien rezamos con insistencia todos los días: no nos dejes caer en la tentación. El mismo Jesús lo hizo. Él rezó para que sus discípulos -de ayer y de hoy- no cayéramos en la tentación. ¿Cuál puede ser una de las tentaciones que nos podría asediar? ¿Cuál puede ser una de las tentaciones que brota no sólo de contemplar la realidad sino de caminarla? ¿Qué tentación nos puede venir de ambientes muchas veces dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas, el desprecio por la dignidad de la persona, la indiferencia ante el sufrimiento y la precariedad? ¿Qué tentación podemos tener una y otra vez frente a esta realidad que parece haberse convertido en un sistema inamovible?
 
Creo que podríamos resumirla con la palabra resignación. Frente a esta realidad nos puede ganar una de las armas preferidas del demonio, la resignación. Una resignación que nos paraliza y nos impide no sólo caminar, sino también hacer camino; una resignación que no sólo nos atemoriza, sino que nos atrinchera en nuestras «sacristías» y aparentes seguridades; una resignación que no sólo nos impide anunciar, sino que nos impide alabar. Una resignación que no sólo nos impide proyectar, sino que nos impide arriesgar y transformar.
Por eso, Padre nuestro, no nos dejes caer en la tentación.
Qué bien nos hace apelar en los momentos de tentación a nuestra memoria. Cuánto nos ayuda el mirar la «madera» de la que fuimos hechos. No todo ha comenzado con nosotros, no todo terminará con nosotros, por eso cuánto bien nos hace recuperar la historia que nos ha traído hasta acá.
Y, en este hacer memoria, no podemos saltearnos a alguien que amó tanto este lugar que se hizo hijo de esta tierra. A alguien que supo decir de sí mismo: «Me arrancaron de la magistratura y me pusieron en el timón del sacerdocio, por mérito de mis pecados. A mí, inútil y enteramente inhábil para la ejecución de tan grande empresa; a mí, que no sabía manejar el remo, me eligieron primer Obispo de Michoacán» (Vasco Vázquez de Quiroga, Carta pastoral, 1554).
Con ustedes quiero hacer memoria de este evangelizador, conocido también como Tata Vasco, como «el español que se hizo indio». La realidad que vivían los indios Purhépechas descritos por él como «vendidos, vejados y vagabundos por los mercados, recogiendo las arrebañaduras tiradas por los suelos», lejos de llevarlo a la tentación y de la acedía de la resignación, movió su fe, movió su vida, movió su compasión y lo impulsó a realizar diversas propuestas que fuesen de «respiro» ante esta realidad tan paralizante e injusta. El dolor del sufrimiento de sus hermanos se hizo oración y la oración se hizo respuesta. Eso le ganó el nombre entre los indios del «Tata Vasco», que en lengua purhépecha significa: Papá.
Padre, papá, abba.
Esa es la oración, esa es la expresión a la que Jesús nos invitó.
Padre, papá, abba, no nos dejes caer en la tentación de la resignación, no nos dejes caer en la tentación de la pérdida de la memoria, no nos dejes caer en la tentación de olvidarnos de nuestros mayores que nos enseñaron con su vida a decir: Padre Nuestro».

lunes, 15 de febrero de 2016

Francisco, reivindica el legado de Samuel Ruiz

Francisco ora ante la tumba de Samuel Ruiz

Francisco ora ante la tumba de Samuel Ruiz en la catedral de San Cristóbal

El Papa "Pancho" reivindica el legado de "Tatic"

"Vamos a rezar por los enfermos: ellos están ayudando a llevar la cruz a Jesús"

Jesús Bastante, 15 de febrero de 2016

(Jesús Bastante).- Pescador de hombres. Como Samuel Ruiz, el obispo rebelde de los indígenas. Como el mismo Cristo, Francisco visitó la tumba de "Tatic" en la catedral de San Cristóbal de las Casas, en lo que muchos reconocen un anticipo de la beatificación del obispo que a punto estuvo de ser mártir por criticar a los caciques, y que fue perseguido incluso por sus hermanos en el episcopado por su cercanía a la Teología de la Liberación o su comprensión hacia el fenómeno zapatista. Muchos de los que lo criticaron incluso después de su muerte, en 2011, acompañaban hoy al Papa Francisco. Al lado, otro profeta, Raúl Vera, quien no debió disimular su felicidad.
Bergoglio permaneció en silencio y oración, en pie ante la tumba de Samuel Ruiz, donde depositó un ramo de flores, durante cinco minutos, antes de visitar la catedral, poblada de indígenas y enfermos, a los que el Papa dedicó una oración. El "Pescador de hombres" sonó durante toda la peregrinación de Francisco en el templo, junto al cantadísimo himno guadalupano, que seguramente el Papa ya conozca de memoria.

 Desde el altar, Francisco dirigió una pequeña oración, antes de trasladarse en helicóptero a Tuxtla Gutiérrez, donde en breve se encontrarán con las familias. "Vamos a rezar por los enfermos. Ellos están llevando un pedazo de la cruz de Jesús, están ayudando a llevar la cruz a Jesús. Y vamos a rezar para que Jesús les dé fuerzas y los consuele. Y vamos a rezar a la madre, para que les cuide y les dé mucha paz en el corazón", oró Bergoglio. "Pero recen por mí también. No están muy convencidos, ¿eh?", bromeó. Y toda la catedral entonó un rotundo "Síii".
Tras la oración, las bendiciones, los agarrones, los regalos, las miradas a cada uno de los sufrientes, que hoy se sentían el ser más importante sobre la tierra. Porque así los ve el Papa "Pancho". Como lo hacía "Tatic" (nuestro padre), por quien Francisco se arrodilló y oró en la capital de Chiapas. Volviendo a pedir, como hicieran -y hacen- otros, también Samuel Ruiz, "tierra y libertad".
http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2016/02/15/el-papa-pancho-se-arrodilla-ante-tatic-religion-iglesia-san-cristobal-casas-francisco-samuel-ruiz.shtml

Francisco, pide perdón a los indígenas por el maltrato a sus tierras y su cultura

Francisco saluda a habitantes de San Cristóbal de las Casas

Francisco pronunció en Chiapas un duro alegato contra “el dolor, el maltrato y la inequidad”


San Cristóbal de las Casas | 
Francisco saluda a habitantes de San Cristóbal de las Casas.  AP
Lo que el Gobierno mexicano más temía se ha producido: el papa Francisco, cuyo liderazgo mundial trasciende al religioso, se plantó este lunes en la selva de Chiapas y pronunció un duro alegato contra “el dolor, el maltrato y la inequidad” sufrida por los pueblos indígenas, que en México suman 11 millones de personas de un total de 50 en toda América Latina. Jorge Mario Bergoglio pidió perdón a los indígenas y animó a que los gobernantes también lo hagan por “excluirlos, menospreciarlos y expulsarlos de sus tierras”. 
El viaje del papa Francisco por los problemas nuevos y viejos de México sube cada día de decibelios. Ya su presencia en el Estado de Chiapas, donde un tercio de sus cuatro millones de habitantes sufre pobreza extrema y altos índices de analfabetismo, sitúa al Gobierno frente una de las grandes asignaturas pendientes del país: la prácticamente inexistente integración de los indígenas en la vida cultural, social y política del país. Además, Bergoglio lo hizo sin medias tintas, incluyendo también al Vaticano y a la jerarquía mexicana de la Iglesia católica entre quienes se han equivocado en su relación con Chiapas y sus moradores. La visita a la tumba del obispo indigenista Samuel Ruiz (1924-2011), cercano a la teología de la liberación y a quien el Gobierno y el Vaticano hicieron la vida imposible, se convirtió en la constatación más gráfica de un cambio de ruta. El otro gesto fue autorizar de nuevo la ordenación de diáconos permanentes indígenas y la utilización en la liturgia de sus idiomas, algo que ya hacía el obispo Ruiz y por lo que recibió fuertes críticas de la Iglesia oficial. 
Bergoglio ligó la protección de los inmigrantes con el cuidado a la naturaleza,tema central de su encíclica Laudato sì. Dijo que “el mundo de hoy” tiene mucho que aprender de la relación “armónica” de los indígenas con la naturaleza y animó de nuevo a los gobernantes a tomar ejemplo de una cultura que aún educa a sus jóvenes “con la sabiduría de sus ancianos”. Tras las palabras de Bergoglio, el obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi leyó un emotivo mensaje suscrito por las comunidades indígenas: “Aunque muchas personas nos desprecian, tú has querido visitarnos y nos has tomado en cuenta. Llévanos en tu corazón con nuestra cultura, con las injusticias que sufrimos, con el dolor de nuestros enfermos. Gracias por haber aprobado el uso en la liturgia de nuestros idiomas. Queremos hablarle a Dios en nuestra lenguaPero el momento clave de la presencia del Papa en Chiapas se produjo en San Cristóbal de las Casas, durante la misa celebrada en español y en las lenguas indígenas. Después de reconocer como legítimo el anhelo de los pueblos indígenas de vivir en libertad –“en una tierra prometida donde la opresión, el maltrato y la degradación no sean la moneda corriente”--, el Papa pronunció un alegato que, por su relevancia. merece la pena reproducir en su integridad. “Muchas veces, de modo sistemático y estructural, los pueblos indígenas han sido incomprendidos y excluidos de la sociedad. Algunos han considerado inferiores sus valores, su cultura y sus tradiciones. Otros, mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado, los han despojado de sus tierras o han realizado acciones que las contaminaban. ¡Qué tristeza! Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡perdón! El mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, los necesita”. 
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/02/15/mexico/1455564260_371958.html